Revista Interuniversitaria Pedagogía Social

lunes, julio 10, 2017



Tiempo Libre, un tiempo de Inclusión y Participación Social (1)
Autor: Fabián Vilas (Psicólogo Social, Recreador).
Montevideo- Uruguay. 2000

INTRODUCCIÓN
En estos tiempos de fin de siglo y comienzos de milenio nos encontramos en pleno desarrollo de un fenómoen de  “globalización” que transforma poco a poco el planeta en una “aldea global”. Por medio de los medios de comunicación y la informática entre otros, se insiste en que los habitantes del planeta se sientan pertenecientes a una misma cosa, sin tener en cuenta las distintas identidades, costumbres, necesidades y tiempos de los diferentes pueblos.


Como consecuencia, día a día se fragmenta cada vez más el mundo y van quedando relegados todos aquellos que no pueden acceder a las posibilidades antes mencionadas de comunicación.

Desde nuestro trabajo cotidiano con distintos sectores de la población de la ciudad de Montevideo, vemos que la exclusión social, lentamente se va instituyendo como un estado que progresivamente se va transformando, como consecuencia en un problema de vulnerabilidad. Al decir de Robert Castel “la vulnerabilidad es el enfriamiento del vínculo social que precede a su ruptura”. Analizándolo en lo cotidiano, en concreto, desde el mundo del trabajo significa la precarización del empleo y a su vez desde las relaciones sociales en concreto el entorno familiar, el sostén y el acompañamiento natural que ésta proporciona al sujeto, se vuelven frágiles.

“...cuanto más se agranda la zona de vulnerabilidad mayor es el riesgo de ruptura que conlleva a situaciones de exclusión”. (R. Castel)

En este trabajo nos proponemos analizar y comentar cómo el tiempo libre y las actividades que en él se desarrollen pueden ser transformadores, en base a un provceso en el cual se realice un pasaje de la fragmentación a la diversidad y que implique la inclusión social desde la participación activa respetando y fortaleciendo las identidades culturales.

CONCEPTUALIZACIONES:
Tiempo Libre y Recreación.

A la hora de querer conceptualizar sobre el tiempo libre, es necesario ubicarnos desde el análisis, cuál es el marco teórico en el que nos vamos a basar para realizarlo.

Este marco será desde una visión de la Crítica de la Vida Cotidiana realizada y conceptualizada por el Dr. Enrique Pichón Rivière y Ana Pampliega de Quiroga. Desde la perspectiva de estos autores, la Psicología Social, se entiende por vida cotidiana al tiempo y al espacio en que se manifiestan de forma más inmediata, las relaciones que los hombres establecen entre sí y con la naturaleza en función de sus necesidades. Es la manifestación inmediata en un tiempo, en un ritmo, y en un espacio de las complejas relaciones que regulan la vida de los sujetos en una época histórica determinada.

Al analizar esta cotidianeidad podemos distinguir tres regiones en donde se desarrollan estas necesidades antes mencionadas. Ellas son: el trabajo, la familia y el tiempo libre. Cabe destacar que cada una de estas tienen cierta peculiaridad en la que emergen distintas necesidades y se desarrollan acciones distintas entre sí.

Cuando hablamos de tiempo libre nos estamos refiriendo a un tiempo desde donde poder hacer una crítica, un cambio en lo cotidiano desde la misma cotidianeidad de los individuos y de los colectivos.



Desde el sistema en el que vivimos encontramos que los condicionamientos externos son múltiples y nos atraviesan permanentemente haciendo que continuamente repitamos conductas y acciones en todas las esferas de nuestra vida.

De hecho podemos decir que la opción que cada uno hace de sus actividades solo revela una libertad ilusoria. En este sentido operan en cada uno de los sujetos tanto lo psicológico, como las influencias o presiones exteriores que sufrimos cada día.

La influencia del orden social hace que las conductas de los individuos (en el marco de una organización estructurada con una intencionalidad y una ideología clara), se de dentro de lo conocido o mejor dicho lo permitido, pareciendo que todo aquello novedoso que se pueda producir sea isto como peligroso o inseguro.

Al decir de Joseph Leif: “la intervención de los medios de comunicación cuyas trampas para el pensamiento y la acción individuales y libres, se plantea para todos los niveles de la conducta, la que se convierte en puro y simple comportamiento mediante la sugestión y la imitación“. Parecería que de esta reflexión de Leif el tiempo libre al cual nos queremos referir, quedaría en un tiempo con múltiples atravesamientos que lo convierten simplemente en un “tiempo condicionado” por excelencia.


Siguiendo a Leif podemos decir que en el empleo del tiempo libre en este orden social y sus condiciones se funciona desde la imitación y la sugestión.

La imitación: el imitar modelos aunque sean permitidos socialmente, no correspondería a lo anhelado de la libertad de elección de actividades y acciones reflexionadas poe el sujeto. De hecho el ejercicio de la libertad se elabora en el interior de cada uno de los sujetos por experiencia individual y social a la vez y no en relación exclusiva con el objeto a imitar.
En la sugestión podemos decir que aún son más restringidads las posibles acciones libres. Esta opera desde lo externo, no pone en movimiento la actividad del sujeto interesado, por el contario, la espontaneidad es atacada y se promociona la adhesión. Casi podríamos decir que este mecanismo constituye un medio de control, de educación y de ejercicio de la autoridad sobre los demás muy eficaz.
Los medios de comunicación son instrumentos eficaces para reforzar estos mecanismos de condicionamiento. Tal es así que desde la imagen y el sonido pueden llegar a reemplazar el pensamiento y por ende las elecciones de los sujetos, generando así una cultura del estereotipo.

Hasta este punto hemos realizado una descripción de cuánto está condicionado nuestro tiempo libre.
¿Pero será entonces libre ese tiempo, libre de qué, libre para qué?
Cotidiana y culturalmente denominamos libre a esa parte del tiempo libre a esa parte del tiempo social que nos queda después de las obligaciones laborales, educativas y familiares.
Si nos detuviéramos por un momento a analizar este hecho nos sorprendería ver que este tiempo más que libre es “desocupado, liberado de “.

Este es una fracción de tiempo para descansar, reponer energías para seguir con la estructura cotidiana de la cual somos productores y a la vez producidos.
Sumando a esto todos los condicionamientos exteriores a los cuales hicimos hecho referencia anteriormente nos queda por preguntarnos nuevamente cuál y cómo será ese tiempo libre?. Será aquel en el cual la práctica de la libertad esté permanentemente en juego entre los condicionamientos exteriores y las necesidades internas de los sujetos, donde el grado de autonomía de la rutina cobre su nivel más alto.



El sentido de uin tiempo vivido como propio será lo que marque la diferencia.
Tener un tiempo propio no consistirá en estar a disposición de ese tiempo, sino en poder disponer uno mismo de este sin restricciones impuestas desde el exterior.

Así será un tiempo propio para el empleo de una o varias maneras efectivas para uno mismo. No un tiempo a la espera de acontecimientos, de espectación, de que otros hagan para uno. Desde una visión positiva, alternativa, que facilite y promueva el cambio, la participación y la ciudadanía activa, el tiempo propio, es decir el tiempo donde realmente ejercer la libertad, será aquel tiempo dominado, utilizado y vivido conscientemente y por decisión reflexionada individual y colectiva.

El tiempo propio, libre, “consagrado para uno mismo” (Leif) a actividades elegidas, creadas y practicadas por los sujetos y los grupos será aquel donde el rescate de estos por estos mismos cobre una trascendencia real. Donde el sentir, el pensar y el actuar surjan atravesados por el placer, la diversión y la realización plena.

Podemos decir que las características de un tiempo propio serán:

  • El placer y la realización personal cobren una importancia trascendente.
  • Se instituye realmente la posibilidad de hacer uso de la libertad para elegir y crear.
  • Que todas las actividades y/o acciones que se realicen en él sean libremente elegidas.
  • Que en este se respete la identidad, el medio y las culturas populares.
  • Que sea prioritaria la creación frente al consumo como la acción frente a la espectación.
  • La Recreación será el fenómeno y la disciplina por excelencia de este tiempo humanizador.

Hasta aquí hemos realizado un análisis y una descripción de lo que es y de lo que debería ser nuestro tiempo libre. Ahora bien, desde nuestra perspectiva para que este tiempo se convierta realmente en un tiempo de prácticas de libertad proponemos a la Recreación tanto como fenómenos social, como ámbito y como disciplina para desarrollar acciones que persigan los objetivos antes mencionados.



¿Pero que entendemos por Recreación?
La Recreación podemos situarla como una toma de posición que facilita satisfacer esa necesidad de encuentro, diversión, placer, libertad y también facilita la resolución de la problemática de la identidad en términos de necesidad de identificación, de reconocimiento en el contexto social.
De hecho podemos definirla como el conjunto de actividades y/o acciones que tienen como objetivo el desarrollo pleno del ser humano en su contexto social y en el marco de su libertad para elegir, y que están atravesadas por un sentimiento de placer y renovación permanente.

En las actividades de carácter recreativo está involucrada una nueva percepción de lo cotidiano del tiempo que facilita la no repetición, el vivir espacios de todos los días de otras formas, así como los vínculos que se establecen con los otros.

Es de destacar que la Recreación no sólo podemos entenderla como la mera utilización del tiempo libre, sino como un importante y complejo conjunto de experiencias, actividades y acciones elegidas libremente que permiten el desarrollo de las capacidades de los sujetos y que propician el aprendizaje social.

Al comenzar a encarar una intervención desde un programa de Recreación debemos tener en cuenta dos dimensiones que la constituyen a esta como forma de poder abordar la tarea de una manera lo más amplia posible.

Estas dos dimensiones son:
  • Organizada: desde una intencionalidad y un programa específico.
  • Espontánea: elegida y generada por los propios individuos interesados.

Estas dimensiones no son excluyentes, sino que se complementan ya que desde el momento que se realiza un programa de recreación se lo hace con una intencionalidad de satisfacer esa necesidad de recrearse y de educar a los destinatarios hacia la autogestoón.
Las características de esta recreación serán:
  • Que se de un modelo organizativo con sus objetivos y metas.
  • Que tengan una continuidad en el tiempo ya que apuesta al acompañamiento de los procesos tanto personales como colectivos.
  • Apunta a generar la mayor participación de los individuos.
  • Darse en un clima afectivo que potencie la vinculación de los participantes entre sí y con el medio que los rodea.
    Las actividades que se desarrollan en una intervención social desde la recreación serán aquellas que:
  • Den lugar a la liberación de los participantes y al surgimiento de ideas.
  • Se ejecuten libre y espontáneamente con absoluta libertad para su elección.
  • Propicien el vínculo interpersonal de tal forma que sea sostén de las experiencias, ya que no hay experiencia humana fuera del vínculo.
  • Se den dentro del marco del aprendizaje social donde están inscriptos el aprendizaje y la enseñanza de valores de convivencia.
Desde estas concepciones del tiempo libre y la recreación, es que nuestra propuesta se basa para un trabajo que apunte a la inclusión, integración, y participación activa de todos los ciudadanos y así lograr la promoción y reforzamiento de las identidades culturales y locales.



Las Propuestas
Nuestras propuestas para el tiempo libre están enmarcadas desde la perspectiva de construcción de nuevas relaciones de comunicación y de la deconstrucción de las relaciones de poder y de dominación.

Estas nuevas relaciones de comunicación y apropiación de la realidad implican encarar a la diferencia no como rasgo inferiorizante, ni como un aspecto que me reafirme por la oposición al otro, sino como la posibilidad de descubrir nuestra relatividad cultural y nuestra posición de productores de lo social.


La posibilidad de reconocer al otro en la diferencia, la posibilidad de reconocer y entender la relatividad sociocultural del otro, que es vivida para este como normal y natural generará un nuevo contexto menos uniformizante.

A partir de esta postura apuntamos a no resolver por completo el problema de la fragmentación y la exclusión social, sino que intentamos generar espacios, actividades y acciones que promuevan la apropiación de la realidad y la capacidad de desarrollar una actividad transformadora en los sujetos que les procure posibilidades de inclusión desde la participación. Ciertamente sabemos que esta problemática no será resuelta solamente desde las temáticas del tiempo libre y la recreación y por ello creemos y queremos ser honestos al partir de la premisa de que no sabemos ni podemos todo. Sí creemos que este aporte, articulado con otros, podrá generar cambios en lo social.

¿Pero a qué nos referimos cuando hablamos de exclusión, integración, inclusión, fragmentación y participación?
Para hablar de integración nos tenemos que referir a un espacio y un tiempo común a un colectivo y/o sujetos. Debemos decir que en este espacio y tiempo común deben existir relaciones que se desarrollen en base a lógicas de comunicación distintas y saludables.
En cuanto a la exclusión, será excluido aquél que se encuentre fuera de este espacio y tiempo común.
Por lo tanto podemos inferir que incluirse será un proceso que progresivamente se transformará en en la integración como estado, o sea, un sujeto integrado.

Integrarse significará, para José Arocena, “participar en un cierto grado se la elaboración de sentido en un sistema social concreto, formar parte en alguna medida de un sistema de relaciones de poder” desde el poder fáctico y el poder hacer.

Siguiendo a J. Arocena, “la exclusión es el fenómeno vivido por aquellos que son relegados en el no sentido, fuera de toda posibilidad de acceso al poder”.
Un sistema que genere exclusión, como consecuencia generará fragmentación y promoverá la diferencia como rasgo inferiorizante, diametralmente opuesta a la propuesta que nos interesa generar desde un tiempo libre facilitados desde la diversidad.

Sin duda que se trata de una construcción mucho más compleja, que la otra expuesta en este trabajo, pero que respeta y potencia las manifestaciones socio- culturales de los distintos sectores de la población.




Un Programa de Recreación Barrial
Desarrollar actividades recreativas en los barrios, en la Comunidad, se hace cada vez más necesario en estos tiempos. No existen espacios, ni propuestas concretas por parte de la sociedad civil o del estado. Es de destacar que en cuanto se convoca a un barrio s alguna actividad de este carácter, la respuesta es importante y casi de inmediato nace la inquietud de proyectarse en el tiempo por parte de los ciudadanos para que estas instancias se sigan dando. Como decíamos, son pocas las iniciativas de este tipo y no existen espacios donde se conjuguen las diferentes actividades de adultos, jóvenes y niños y donde puedan ser escogidas libremente.

El crear espacios propios para los ciudadanos, puede implicar la conversión de un “no lugar” en un “lugar” en el que se coloquen significados totalmente nuevos, o puede implicar la resignificación de un lugar que ya existe, con significados institucionalizados previos.


El Barrio y los Espacios de Recreación
“Los barrios de Montevideo han constituido verdaderas escuelas donde se creó y se transmitió de generación en generación una cultura ciudadana” (V. Giorgi).
Los barrios nuestros han sido, y aún son., comunidades donde se generan pautas culturales ciudadanas, ya que es donde interaccionan tanto familias como grupos de pares de diversas características sociales. Esto converge en la generación de roles de intercambios, de sentires y de solidaridad. Sus diferentes lugares típicos: los campos baldíos, la esquina, la escuela, las plazas, son espacios donde se dan un sin número de fenómenos y acontecimientos que irán construyendo la identidad barrial y local.

El crear espacios de recreación contribuye a mejorar la calidad de vida de sus pobladores. Por ello esto requiere profundidad en el estudio y planificación por parte de los técnicos, pero aún más importante es el respeto por los sujetos que viven en los barrios. Son éstos los que en definitiva aprobarán o no esta intervención y los que en última instancia la llevarán a cabo.

La apropiación de estos espacios tanto individuales como colectivos juegan un papel fundamental. Un colectivo de vecinos que sienta como propio un espacio común, redundará en sujetos implicados con los problemas y situaciones que en el mismo se generan. En este punto cabe aclarar que cuando hablamos de “espacio”, lo estamos concibiendo “como físico y como psico- social, donde se producen la interacción de las personas y que está cargado de significados” (V. Giorgi).

Debemos tener en cuenta que los barrios constituyen lugares insustituibles para las ciudades en relación a la satisfacción de las necesidades de los sujetos y los grupos que en él viven. Es por esto que nos parece prioritario el promover acciones de carácter recreativo ya que tiene que ver con la inclusión y participación de los sujetos en este entramado social, que sin lugar a dudas es algo muy importante para vivir en comunidad.

Por lo tanto el generar programas, actividades, acciones y crear espacios de Recreación persigue los siguientes objetivos:

  • Que los vecinos de todas las edades y niveles socio- culturales se relacionen entre sí.
  • Que incentive el conocimiento de su propio entorno barrial de una manera diferente.
  • Lograr una participación en estas actividades que generen la autonomía de los participantes.
  • Aprovechar de una buena forma las calles y los locales de los barrios.
  • Sensibilizar a los vecinos para que estos pueden planificar, organizar y ejecutar actividades de recreación.

A partir de todo lo expuesto anteriormente, al comenzar un programa de Recreación en la comunidad, el primer paso será convocar a todas las organizaciones de la zona y a las personas interesadas. En esta instancia se deberá informar los propósitos del programas y escuchar sus demandas en cuanto al tema.


Lograr un espacio de coordinación con los agentes locales es fundamenta, de forma de implicar a los pobladores y a la vez asegurar el éxito de la gestión.



Dicho programa constará con una serie de criterios que servirán de guía a la hora de la intervención:
1.      Las actividades del programa al comenzar serán aquellas con las que la población de ese barrio esté familiarizado. Esto asegura la participación y el apoyo en la planificación y la ejecución.
2.      En el transcurso progresivo del programa se irán incluyendo actividades que sean del interés de los participantes.
3.      Habrá que evitar superponer esfuerzos y servicios con organismos locales. Antes de comenzar se debe realizar un relevamiento de la zona para conocer si hay emprendimientos comunes en otros lugares.
4.      A medida que el programa se va desarrollando los encargados del mismo serán conscientes que las personas al participar irán poniendo otras actividades e impulsando otros intereses los cuales deben ser tomados en cuenta.
En la medida que estas situaciones se establezcan se irá cumpliendo uno de los objetivos de este programa: la autogestión.

CONCLUSIÓN
Por tanto, lo que estamos proponiendo es construir lógicas de participación desde donde todos los implicados puedan acceder a espacios de instrumentación, que implique un aprendizaje permanente de esta realidad. En primera instancia desde lo local, con sus propios tiempos, para luego sí, si es sentido como necesario, comenzar a articular e intercambiar con otras realidades socio- culturales distintas.



(1) Artículo presentado en el 5º Congreso Mundial de Tiempo Libre. WLRA- SESC- ALATIR- San Pablo (Brasil) 1999 y publicado en Cuaderno de Divugación Recreación nº 15 de Recreando Córdoba (Argentina). Abril de 2000.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Ponencia de Willaty Ps. Soc. Washington Colman en el Seminario sobre Jóvenes y Exclusión Socio- cultural.

Artículos de F. Vilas en la revista Recreación de Córdoba nº 10 y 11.

Psicología de la Vida cotidiana. Pichón Rivière y Ana Quiroga. Editorial Nueva Visión.

Tiempo Libre y Tiempo para Uno Mismo. José Leif. Editorial Narcea 1992.

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