Revista Interuniversitaria Pedagogía Social

lunes, julio 10, 2017




Conferencia:
Tiempo Libre y Vida Cotidiana.
Congreso Mundial de Tiempo Libre- 1998
WLRA- San Pablo – Brasil
Avance.

Constantemente se relacionan el tiempo libre y la recreación como dos cosas que van o deben ir de la mano. Se le adjudica al tiempo libre el papel de reducto único de la recreación y a su vez se le condiciona en tanto debe ser un tiempo constituido por características que garanticen la libertad plena. De hecho, solemos caer en una auto-trampa al querer ser tan críticos con el sistema social imperante, que nos plantea un tiempo libre solo para descansar y realizar actividades y acciones alienantes, que reproducimos la misma lógica liberal que criticamos al intentar decir lo que se debe hacer para ser libres.
El tiempo libre tiene un carácter tan subjetivo que podría decirse que hay tantos tiempos libres como cada persona que habita este planeta. Así a continuación desarrollamos una concepción del tiempo libre en el marco del tiempo social, configurándolo como un tiempo propio que dedicamos a nosotros mismos en relación con los demás y con la naturaleza que nos rodea.

Desarrollo.

Al hablar de tiempo libre nos remite inmediatamente a la noción de un tiempo social, constituyente de lo que denominamos vida cotidiana. Entendemos a esta como el tiempo y el espacio donde aparecen de forma inmediata las relaciones que los sujetos mantienen entre sí y con el entorno que los rodea en función de sus necesidades.
 “Es la manifestación inmediata en un tiempo, en un ritmo y en un espacio de las complejas relaciones que regulan la vida de los sujetos en una época histórica determinada” (Pichón Riviere). Siguiendo a Pichón, podemos distinguir en la vida cotidiana tres regiones en donde se desarrollan las relaciones y satisfacen las necesidades antes mencionadas, estas regiones son: el trabajo, la familia/ lo íntimo[i] y el tiempo libre. Cada una de ellas tiene sus particularidades en las que emergen distintas necesidades, se satisfacen y se desarrollan acciones diferentes entre sí. Es en nuestro recorrido por las mismas que construimos nuestra subjetividad. Ninguna va en detrimento de la otra, las tres regiones están articuladas y se complementan permanentemente.
Esa porción de tiempo, que denominamos libre será aquella desde donde realizar, a nuestro criterio, una crítica, un cambio en lo cotidiano desde la misma realidad de los sujetos. Dada esta condición creemos que la Recreación es una de las propuestas posibles y pertinentes a desarrollarse en este tiempo tanto individual como colectivamente.
En el sistema en que vivimos encontramos que los condicionamientos externos son múltiples y nos atraviesan permanentemente haciendo que se repitan conductas y acciones en todas las esferas de nuestra vida. De hecho, podemos decir que la opción que cada uno hace de sus actividades sólo revela por momentos una libertad ilusoria. La influencia del orden social intenta con eficacia, que las conductas de los individuos en el marco de una organización estructurada, se den dentro de lo permitido y lo conocido.
Cotidiana y culturalmente denominamos libre a esa parte/ porción del tiempo que queda después de las obligaciones laborales, educativas y familiares.
Si nos detuviéramos por un momento a analizar este hecho nos sorprendería notar que concretamente ese tiempo más que libre es “desocupado, liberado de, a llenar”, donde se permiten o esta solamente bien vistas, vaya a saber por el ojo de quien y con qué permiso, aquellas acciones que son significativas y “útiles “para el sistema social imperante.
Dese nuestra perspectiva creemos que de lo que se trata es que esa porción de tiempo sea en el cual la práctica de la libertad este permanentemente en juego entre los condicionamientos exteriores y las necesidades internas de los sujetos, donde el grado de autonomía de la rutina cobre su nivel más alto.
El sentido de un tiempo vivido como propio, donde el protagonismo del sujeto sea consciente será lo que marque la distinción.
Tener un tiempo propio no consistirá en estar a disposición de ese tiempo, sino en poder disponer uno mismo de este sin restricciones impuestas desde el exterior, desde una visión alternativa y saludable que facilite la participación y la ciudadanía activa. El tiempo libre será aquel donde realmente sea posible ejercer la libertad de manera consciente y se constituya como una vivencia protagónica, ética, estética y política.
En concreto proponemos no un tiempo libre sino un sujeto libre en el tiempo y constructor de su propio tiempo.


Bibliografía consultada:

Enrique Pichon Riviere y Ana Pampliega de Quiroga.Psicología de la Vida Cotidiana.
Ediciones Nueva Visión- Argentina 1985
J. Antonio Merino. Humanismo Franciscano- Franciscanismo y Mundo Actual.
Ediciones Cristiandad- Madrid 1982.



[i] Lo íntimo, es un aporte del autor.

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